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San
Blas -
Panamá
Una
perla en el Caribe |
| La parte más hermosa de
Panamá esta situada a lo largo de la costa Caribe, un archipiélago de 365
bellas islas. En 1938 fue declarado territorio indígena autónomo Kuna Yala,
en tierra y mar estas costas son una maravilla de selvas e islas rodeadas de
arrecifes. |
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Los indios Kuna que habitan hoy San Blas,
lo hacen de la misma manera que sus antepasados, recogiendo cocos y pescando
langostas, cangrejos y peces a través de sus canoas talladas en madera, con una
vela de remiendo echas por ellos mismos, estas singulares embarcaciones reciben
el nombre de “cayucos”.
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En la mayoría de las comunidades se
habla solo la lengua india antigua y las mujeres con mucho orgullo siguen la
costumbre de usar los tradicionales vestidos coloridos naranja y amarillo,
adornados con los típicos “molas” con motivos de peces, pájaros, animales de la
selva o figuras geométricas en todo los colores del arco iris.
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Sus piernas y bracos se encuentran
repletos de “uinnis” y en su narices llevan un anillo de oro. De las 365 islas
que conforman el archipiélago de San Blas, solo un décimo esta habitado, el
resto son islas naturales que usted puede explorar y disfrutar.
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TOUR
SAN BLAS |

En el golfo de San
Blas se navega cada día de isla a isla, protegido de grandes arrecifes y con
brisa suave, disfrutando así en etapas de dos a tres horas este paraíso.
Por
esto, a bordo de uno de nuestros yates es sin duda la mejor manera de
visitar y conocer este hermoso archipiélago, disfrutando de todas las
comodidades de un velero y nuestro servicio de cocina a base de todas las
delicias del mar.
Después de un vuelo de 30 minutos
desde la Ciudad de Panamá hasta las islas de San Blas, usted aterriza en
Corazón de Jesús, donde el yate esta esperando. Antes de dirigirse al primer
destino, usted tiene la opción de hacer un tour de 2 horas en la selva
tropical a través del río Diablo.
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 Luego es usted quien decide que
hacer, jugar a ser Robinson Crusoe a visitar una isla abandonada, o…

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a comprar las “molas” que amablemente venden los
Kuna, disfrutar las aguas turquesa, charlar con los nativos o los dos al
mismo tiempo, aquí todo es posible.
Pescar es placer de cada día y aquí
donde abunde la naturaleza y uno se siente desconectado del resto del mundo,
el único problema es decidir en que manera preparar todas estas delicias que
ofrece el mar.
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Al terminar un buen día de sol,
gozaras de la calma y tranquilidad de la tarde. Aquí aunque el sol vaya
abajo los buenos momentos nunca terminan. |